Mostrando entradas con la etiqueta Santos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Santos. Mostrar todas las entradas

jueves, 30 de octubre de 2014

1o de Noviembre – Día de Todos los Santos

El culto a todos los Santos engloba el culto a todas las almas que están en el cielo, aun cuando sean almas no canonizadas, porque en algún sentido de la palabra, cualquier alma que esté en el cielo, que se haya salvado, es un alma santa. Está en la presencia de Dios, ve a Dios frente a frente y agrada a Dios. Completamente y naturalmente el número de personas que están en el cielo es un número incontable.
 
Con esto, la Iglesia no tiene posibilidad, no sólo de prestar culto adecuadamente a todos los Santos que canonizó, sino que, sobre todo, de prestar culto a un número enorme de almas que están en el cielo y a las cuales no se puede prestar un culto regular, porque de hecho no se sabe si ellas se salvaron o no, pero se espera que gocen de la presencia de Dios.
 
Por todas estas almas nosotros tenemos razones para rezar, tenemos razones para pedir la protección de ellas, pero hay, naturalmente, algunas almas que tienen con nosotros una relación especial y que, aunque no nos hayan conocido en esta vida, ni nosotros las conozcamos, por esta relación que tienen con nosotros, evidentemente son intercesoras junto a Dios por nosotros. Vale la pena en este día uno recomendarse a estas almas.
 
Ellas están en el cielo, rezan por nosotros especialmente. Nosotros debemos confiarnos a ellas. Debemos pedirles que celen por nosotros y los lleven al cielo.
 
Santa Teresita del Niño Jesús tenía un culto muy lindo a los hermanos de ella muertos bautizados, pero antes de la edad de la razón. Ella decía que eran los santos de su familia – su familia iría a producir una santa mucho mayor que todo eso – pero eran santos de su familia.
 
Todos nosotros tenemos en nuestras familias personas que murieron así, en edad prematura, y que realmente tienen esta gracia: son bautizados y fueron directamente al cielo sin haber sufrido. A todos éstos nosotros debemos rezar y rezar mucho: son los santos a los que el 1º de noviembre la Iglesia presta culto.
 
Plinio Corrêa de Oliveira (adaptación)
 
https://www.blogger.com/comment.g?blogID=6625918153209095209&postID=8050024014162357586&isPopup=true
 
Sugiera a otras personas que acompañen este blog Familia Uruguaya Cristiana. Envíeles el link del blog: http://familiauruguayacristiana.blogspot.com
 
 

sábado, 28 de diciembre de 2013

28 de diciembre – Los Santos Inocentes: Patronos de las Familias

San Esteban quiso ser mártir y lo fue. San Juan quiso ser mártir y no lo fue. Los bienaventurados Inocentes – los niños muertos por Herodes en su tentativa de, junto con ellos, matar también el Mesías que había nacido pocos días antes – no quisieron ser mártires y lo fueron. Porque ellos no tenían voluntad y entendimiento, pero fueron mártires sin querer.


A ese respecto, Don Guéranger escribe lo siguiente:

“¿Mas quién dudará de la corona obtenida por esos niños? Preguntaréis: ¿dónde están los méritos para esa corona? ¿La bondad de Cristo sería vencida por la crueldad de Herodes? Ese rey impío pudo matar niños inocentes, y Cristo no podría coronar a aquellos que murieron por su causa?”

Siendo así, tenemos una legión de inocentes que están en el Cielo y que rezan continuamente por nosotros. Comprendemos mejor de qué manera el mundo realiza el plano salvador de Dios. Cuando se piensa profundamente en el enorme número de niños que murieron bautizados – sin ninguna culpa, que van, por lo tanto, directamente al Cielo – se comprende que son también santos inocentes.

Si tuviésemos un santo canonizado en nuestras familias, seríamos muy devotos de ellos. Ahora, ciertamente en la familia de todos existen como que santos canonizados. Eso porque en la familia de todos, o de casi todos – si no entre los hermanos, por lo menos entre primos o parientes más alejados – existen niños que murieron bautizados. Luego, están en el Cielo, donde ellos tienen toda la lucidez de un alma que está conviviendo con Dios cara a cara. Podemos entonces rezar, recomendándonos a las oraciones de ellos, que son patronos naturales de la familia.

 (Trechos de conferencia de Plinio Corrêa de Oliveira. Sin revisión del autor)